El Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) dijo que 2.184 personas se encuentran desplazadas de sus hogares en el norte, noreste y centro de Uruguay, de las cuales 534 fueron evacuadas a centros de acogida y 1.650 se refugiaron en casas de familiares o amigos.

El departamento más afectado es Treinta y Tres, donde 1.130 personas debieron abandonar sus viviendas por las crecidas.

«En Treinta y Tres dicen que va a ser el desplazamiento de gente más grande de los últimos 30 años», dijo el presidente Luis Lacalle Pou, que sigue de cerca la situación, durante una recorrida por el norte del país.

En ese departamento, donde entre el 1 y el 8 de mayo llovió un acumulado de más de 300 mm, el desborde de los ríos Cebollatí y Olimar dejó el jueves temporalmente aislada a una localidad.

Diez carreteras nacionales permanecían cortadas en todo el territorio nacional y 2.800 servicios de energía eléctrica seguían interrumpidos, según el último balance del Sinae a las 19H30 (22H30 GMT).

En Treinta y Tres, el río Olimar empezó a bajar el jueves tras alcanzar un pico de 9,60 m, ubicándose en los 9,20 m, aún más de dos metros por encima de la cota de seguridad establecida en 7 m.

En los departamentos de Salto y Paysandú, el río Uruguay, que nace en la Sierra Geral en Brasil y separa Uruguay de Argentina, superó también la cota de seguridad.

Se cumplieron los pronósticos del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), con un acumulado de lluvias equivalente al total de dos a tres meses en las últimas 72 horas, señaló.

El gobierno declaró la emergencia vial en todo el país. El director nacional de Vialidad, Hernan Ciganda, indicó el jueves que ya se comenzó la reparación de los caminos rurales afectados ante la urgencia de sacar cosecha de soja.