El momento de recibir un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA) seguramente es diferente en cada familia. Según el tiempo que llevó arribar al mismo, el peregrinar por especialistas, si esperaban la noticia o les llegó de manera sorpresiva, todo influirá en las sensaciones y sentimientos que podrán experimentar los padres y hermanos, en el caso de que los haya.

En el camino, seguramente surgirán preocupación, miedo, dudas y angustia. Y muchas veces a éstas sobreviene una gran sensación de alivio cuando finalmente se le pone “nombre y apellido” a aquello que tanto intranquilizaba.

Los trastornos del espectro autista (TEA) son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro, estos trastornos del neuro – psico desarrollo se inician de manera temprana en las personas, es caracterizado por dificultades en dos áreas centrales: la comunicación social y los estímulos sensoriales. Su presentación es muy diversa y de ahí el término espectro.

Cada persona con TEA tiene su perfil único que variará a lo largo de la vida. Es un trastorno que persiste durante toda la vida pero la evidencia científica demuestra que su detección temprana es fundamental para optimizar el tratamiento.

A nivel general, las características comunes asociadas al autismo ocurren en el área de la comunicación social: dificultades para comprender el lenguaje y las situaciones sociales, dificultades para comunicarse y relacionarse con otras personas.

Otra área donde se pueden notar características muy evidentes es en el comportamiento general: dificultades para planificar y anticipar qué va a ocurrir, escasa flexibilidad en su forma de pensar y de comportarse. Presencia, intereses y actividades repetitivas como: movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos, intereses de excesiva intensidad.

En cuanto al procesamiento sensorial, muestran manifestación de respuestas inusuales a estímulos sensoriales (auditivo, visual, táctil, al dolor, etcétera), híper reactividad (respuesta excesiva) o hipo reactividad (baja respuesta) o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno.

En las últimas décadas la frecuencia de personas diagnosticadas con TEA ha ido en aumento, actualmente las cifras promedio en el mundo alcanzan el 1 de 100 personas, por lo que se puede calcular que el 1% de la población mundial presenta TEA.

Se estima que en Uruguay uno de cada 160 niños tiene algún trastorno del espectro autista que puede ser leve, moderado o severo. En la actualidad no hay un censo oficial a nivel nacional que arroje las estadísticas exactas, pero se especula que hay entre 30.000 y 35.000 uruguayos que presentan Trastornos del Espectro Autista.

En el 2021 en Uruguay, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizó un análisis de los cambios en los comportamientos exhibidos por los individuos con TEA sobre la base de género y edad.

El resultado de 269 cuidadores que completaron una encuesta anónima, evidenció que el 43,9% reportó mayores problemas de convivencia y el 75,4% reportó retrocesos. El empeoramiento de los comportamientos externalizados fue mayor en el sexo masculino y de los internalizados, en los adolescentes de 13 a 18 años.

Estos resultados deberían considerarse a la hora de tomar medidas que comprometan la continuidad educativa, apoyos terapéuticos y de asistencia a las familias con personas con TEA en Uruguay.

Como sucede todos los año desde 2008, cada 2 de abril la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora el Día Mundial de la Concientización del Autismo, mientras que en Uruguay en el año 2021 se divulgó la ley N° 19.981,que declara el 2 de abril como: Día Nacional de las Personas con Trastorno del Espectro Autista.