El próximo sábado puede darse una situación inédita en la historia electoral uruguaya. Decenas de personas ingresando al Parlamento portando cientos de cajas con firmas de cientos de miles de ciudadanos con el objetivo de realizar dos plebiscitos distintos. Eso sucederá si, en estos seis días que quedan de plazo legal la propuesta de reformar por vía constitucional el sistema de seguridad social, y la que promueve reestructurar por la misma vía las deudas de las personas físicas, llegan a su objetivo del 10% del padrón electoral, unas 276.332 rúbricas.

En la recta final, ambas campañas enfrentan una realidad diferente. En el primer caso, se da por descontado el resultado. “Habrá plebiscito”, dijo a El País Gustavo González, secretario general de la Federación de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y uno de los referentes de la iniciativa promovida por el Pit-Cnt y algunos sectores del Frente Amplio.

El último balance de la central sindical indicó el 2 de abril que hay verificadas 246.527 rúbricas. “En estos 15 días hubo una remontada extraordinaria” afirmó González, que la adjudicó a la tradición uruguaya de “dejar todo para último momento”. Las 29.805 que faltarían, se descuenta están entre las que están siendo verificadas o en las planillas que aún circulan en todo el país.

González anunció para este fin de semana una gran movilización que tendrá el objetivo de “garantizar el triunfo popular” a través de la obtención de un adicional de 10% a la cantidad legal exigida, que ayude a cubrir el tradicional descarte que la Corte Electoral efectúa en estos casos. Lejos quedó el objetivo declarado en octubre del año pasado por el presidente del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, de llegar a las 500 mil firmas. “Eso fue producto del furor del momento”, explicó González.

La campaña por una “deuda justa”, que impulsó Cabildo Abierto con el apoyo de otras organizaciones, también realizará este fin de semana el último esfuerzo con una doble jornada de recolección de firmas. En su caso, con un margen mayor de incertidumbre. “Tenemos la expectativa de llegar”, sostuvo a El País su principal impulsor, el senador y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos.

Con poco más de 200 mil firmas depuradas al 15 de abril, calculó que le faltarían unas 68 mil para confirmar el plebiscito. En su caso, también espera que las papeletas aún en circulación ayuden a acercar al objetivo.

Los puntos de contacto entre ambas campañas son varios. En los dos casos, se afirmó que fueron campañas “austeras”, con pocos recursos y “con el viento en contra”.

Ambas campañas, además, enfrentaron el rechazo de las cámaras empresariales y tuvieron escaso o nulo apoyo de los sectores políticos con los que, a priori, tenían más cercanía. En el Frente Amplio, los partidos Socialista, Comunista y por la Victoria del Pueblo fueron los únicos que se sumaron. Desde ese filas incluso se ha cuestionado el “fuego amigo” que recibió la propuesta por parte de sectores que rechazan la vía constitucional para reformar el sistema jubilatorio. González no descartó que algunos detractores se terminen sumando al plebiscito ante el triunfo de la campaña de firmas. “En política, todo se puede dar”, afirmó.

El único apoyo orgánico que recibió Cabildo Abierto fue del Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), que este viernes le aportó 1.000 firmas. Consultado, Manini Ríos dijo que nunca tuvo expectativa en blancos y colorados. “Hubo silencio total y un mensaje de no firmar”, lamentó. “En el fondo, pienso que fue porque era una propuesta de Cabildo. No hay otro argumento que sea entendible”, indicó al defender su planteo. Y concluyó: “No podemos permitir que prestamistas inescrupulosos sigan carneando al pueblo uruguayo”.