La Justicia de Canelones imputó este sábado al policía de 31 años que estaba detenido por la desaparición de Carlos Cuadro, de 70 años, de quien no se sabe su paradero desde el 5 de abril en la localidad de San Antonio, ubicada al norte del departamento de Canelones.

A pedido de la fiscal de Canelones, Luján Gómez, se le imputó un delito de homicidio muy especialmente agravado y se dispuso como medida cautelar la prisión preventiva por 180 días, mientras continúa la investigación de la Fiscalía y la Policía de Canelones.

La fiscal Gómez indicó que la tipificación fue de homicidio muy especialmente agravado por haberlo cometido para ejecutar otro delito que fue el hurto del dinero que la víctima tenía depositado en su cuenta del Banco República.

En sede fiscal, en presencia de su defensa, el funcionario policial reconoció haberle dado muerte a Cuadro, pero como atenuante argumentó que lo mató porque fue agredido por la víctima. «Él manifiesta que la víctima le solicitó la extracción de dinero y que cuando él le dio el dinero le había increpado que se había quedado con dinero, que no era la totalidad del dinero que había extraído», indicó la fiscal.

Gómez descartó que el policía le retirara habitualmente dinero a pedido de la víctima y que eso quedó demostrado del testimonio de distintas personas de la localidad. Dijo que se conocían como vecinos y que no tenían una relación más allá de eso.

La fiscal indicó que el policía retiró dinero en horas de la mañana del día de la desaparición de Cuadro. La teoría del caso de la Fiscalía es que ese mismo día le dio muerte y posteriormente al hecho realizó nuevos retiros.

Las pruebas recolectadas hasta el momento hacen presumir que el policía actuó solo, pero la fiscal no descartó la participación de más personas. «En la medida que no se ha hallado el cuerpo y no se ha podido hacer una autopsia, no se puede descartar aún que no haya participación de otra persona», indicó.

BÚSQUEDA

La Policía retomó este sábado desde las 7 de la mañana la búsqueda del cuerpo de Cuadro. La tarea se concentró en el vertedero de Cañada Grande. El viernes se realizó el rastrillaje y se retomó este sábado con el apoyo de efectivos de la Guardia Republicana.

El autor del crimen mandó un auto a lavar en Aguas Corrientes porque tenía manchas de sangre. El hombre dijo que la sangre correspondía a la de un perro.

El homicida reconoció que arrojó el cuerpo de la víctima en una volqueta de residuos y por esa razón los rastrillajes se concentran en la zona del vertedero.