El expresidente José Mujica llamó a los jóvenes a luchar por el amor y «no se dejen engatusar por el odio». Lo hizo durante un mensaje en el cual señaló que le habían diagnosticado un cáncer de esófago, lo cual causó una conmoción a nivel social y político en Uruguay y el exterior.

Mujica, de 89 años, relató que el viernes pasado había concurrido al Casmu a realizarse un chequeo, donde se le detectó la enfermedad. En su caso es doblemente grave ya que padece una enfermedad inmunológica hace más de 20 años, la cual le afectó entre otras cosas, los riñones.

Esto lleva a que sea muy difícil un tratamiento aplicando técnicas de quimioterapia o de cirugía. Tras relatar lo sucedido dijo:  «Yo les quiero transmitir que, en mi vida, más de una vez anduvo la parca rondando el catre. Pero me siguió pastoreando todos estos años. Seguramente por obvias razones, esta vez me parece que vengo con la guadaña en ristre. Veremos lo que pasa».

También anticipó que seguirá militando «con mis compañeros, fiel a mi manera de pensar». Y dijo que seguirá «entretenido con mis verduras, con mis gallinas. Porque no se cambia de matungo al final del río. Siempre he sido un terrón con patas y amo a la tierra. Y mientras el rollo aguante, voy a estar».

Mujica agregó : «quiero sí agradecerles y, además, transmitirles a las pibas y pibes de este país, a los jóvenes, que la vida es hermosa, que se gasta y se va. El quid de la cuestión de triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae. Y que, si hay bronca, que la transforme por la esperanza».

Llamó a los jóvenes a «que luchen por el amor. No se dejen engatusar por el odio. Si los llega a atrapar la droga, no se queden solos. Nadie se salva solo. Pidan colaboración, luchen. La única libertad está en la cabeza y se llama voluntad. Y si no la utilizamos, no somos libres. Esto hay que entenderlo». Para el líder del MPP «este desafío lo tienen las próximas generaciones. La vida es tan hermosa que no tiene sentido que la sacrifiquen por estupideces». Y culminó «por lo demás, estoy agradecido. Y al fin y al cabo, que me quiten lo bailado”.