Con dos goles conseguidos mediante la pelota quieta, el carbonero derrotó 2 a 0 al conjunto de Minas Gerais y quedó a un paso de meterse en la siguiente fase de la Copa Libertadores.

Peñarol comenzó la primera mitad anulando el juego del rival, cerrándose desde el mediocampo hacia atrás y apostando a la salida de contra. Así, el orden carbonero le permitió ser más incisivo en las llegadas rápidas, al tiempo que anulaban los intentos de los brasileños.

Leo Fernández y Sequeira complicaron a Everson, el meta de Mineiro, y Battaglia tuvo chances para los de Minas Gerais, pero el primer tiempo tuvo más jugadas cortadas y discusiones que chances de gol para cualquiera de los dos equipos.

En el segundo tiempo, Mineiro mantuvo la tónica de dominar con la posesión del balón, y Peñarol sufrió durante algunos minutos, en los que la impotencia llevó a varios de sus jugadores a ganarse la amonestación.

Sin embargo, un tiro libre a los 70 fue ejecutado por Leo Fernández, pegó en el horizontal y el rebote, en los pies de Lucas Hernández, marcó la apertura.

Seis minutos después, en otra jugada de pelota parada, el arquero brasileño dio rebote y Maxi Silvera no perdonó. Puso el 2-0 definitivo y, hasta el final del cotejo, no sufrió.