En la madrugada del sábado 7 de octubre el sueño de quienes dormían en Nor Oz fue interrumpido por alarmas que anunciaban que algo malo se venía. El sonido de las explosiones era cada vez más fuerte y una de las hipótesis rápidamente se convirtió en certeza: los terroristas habían ingresado al kibtuz. Shani Goren Horovitz se puso a hablar por teléfono con su cuñada, pero la conversación se interrumpió de golpe por gritos en árabe, el sonido de disparos y su llanto.

Esa llamada telefónica sería la última noticia que la familia Goren Horovitz tendría en varios días sobre Shani, quien este jueves fue una de las 6 israelíes liberadas por Hamas en un nuevo intercambio de rehenes por prisioneros. Aquel fatídico día de octubre, Goren era todavía solamente una ciudadana israelí nieta de uruguayos.

Cuando el presidente Luis Lacalle Pou conoció ese vínculo de la rehén con el país dio la directiva a las autoridades diplomáticas para que la mujer sea considerada como “connacional”. Desde entonces, el gobierno destinó “todas las fuerzas” de la embajada y del Consulado en Tel Aviv para apoyar y respaldar a la familia de la joven.

Este jueves 30, la Cancillería de Uruguay informó con “satisfacción” que fue liberada la “compatriota” Shani Goren. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores agradeció públicamente Qatar, Egipto y a la Cruz Roja Internacional por el “destacado” y “muy activo papel” que desempeñaron como “facilitadores para concretar la liberación de Shani”. La oficina informó que la uruguaya-israelí permanecerá durante las primeras horas bajo los protocolos de evaluación médica y psicológica dispuestos por el Ministerio de Salud israelí.

El tío de Shani, Shimon Horovitz, declaró luego de la liberación que ya estaba en camino a darle un abrazo a su madre y a la hermana. “Feliz que se acabó”, declaró. La liberación se concretó a la hora 23.44 de Israel y, en las imágenes, se la veía “un poco pálida y delgada”, comentó Horovitz. La distinguió con un abrigo verde con capucha y caminando junto a una amiga. Los liberados debieron hacerse un chequeo rápido de salud para definir si les hacía falta “algo más para su nutrición”.

En la mañana de este viernes, Shani Goren se reencontró con su madre, Tamar Horovitz, y su hermana Shira, informó la periodista Ana Jerozolimski, del Semanario Hebreo.